Muchos pacientes llegan a mi consulta después de meses con un dolor "que no se quita" en la parte de afuera del tobillo. Frecuentemente lo atribuyen a un esguince mal curado. En realidad, la causa puede estar en los tendones peroneos, dos estructuras que corren por detrás del hueso externo (maléolo) y que son clave para la estabilidad del tobillo.
¿Qué son los tendones peroneos y qué hacen?
Los tendones peroneos (peroneo largo y peroneo corto) estabilizan el tobillo y controlan el movimiento hacia afuera del pie. Cuando se inflaman, se desgastan o se desgarran, aparece dolor crónico en el borde externo, sensación de inestabilidad y debilidad al caminar en terreno irregular.
Causas más frecuentes
- Esguinces de repetición que nunca se rehabilitaron por completo.
- Sobreuso en corredores y deportistas de cambio de dirección.
- Inestabilidad crónica del tobillo que sobrecarga los tendones.
- Subluxación: el tendón "se sale" de su canal y produce un chasquido.
Diagnóstico
La valoración es clínica y se complementa con ecografía dinámica o resonancia magnética para ver el estado del tendón y descartar desgarros o subluxación.
Tratamiento
La mayoría de los casos responde a tratamiento conservador: rehabilitación, fortalecimiento de estabilizadores y órtesis. Cuando hay desgarro significativo, subluxación recurrente o el dolor persiste, la reparación quirúrgica (muchas veces asistida por artroscopía o mínima invasión) devuelve la estabilidad y elimina el dolor.
Señales de alerta
- Dolor e inflamación por detrás del tobillo externo.
- Chasquido o sensación de que algo "se resbala".
- Debilidad al empujar el pie hacia afuera.
- Molestia que empeora con la actividad y no cede con reposo.
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