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Placa y tornillos en fractura de muñeca: postoperatorio y rehabilitación

14 de agosto de 2025 3 min de lectura

La cirugía de reducción abierta y fijación interna (RAFI) con placa y tornillos es el estándar de oro para fracturas de muñeca inestables o desplazadas. A diferencia del yeso tradicional, este método permite una estabilidad inmediata que favorece una movilidad más temprana. Sin embargo, el éxito final de la cirugía depende directamente de los cuidados postoperatorios y del compromiso del paciente con su programa de recuperación.

Las primeras 2 semanas: Cuidados críticos

Tras la cirugía, el enfoque principal es la protección de la herida y el control de la respuesta inflamatoria del cuerpo.

  • Cuidado de la herida: Es vital mantener las incisiones limpias y secas. Los puntos o grapas se suelen retirar entre los 10 y 14 días.
  • Elevación: Mantener la mano por encima del nivel del corazón durante los primeros días es esencial para reducir la hinchazón.
  • Movimiento de dedos: Desde el primer día, se debe fomentar el movimiento de los dedos (hacer puño y extender) para evitar la rigidez de los tendones.
  • Inmovilización: Dependiendo del caso, podrías usar una férula removible o un vendaje ligero que facilite la higiene.

Rehabilitación por fases

La recuperación no es lineal, sino que se divide en objetivos específicos según la consolidación ósea:

  • Fase de Movilidad (Semanas 2 a 6): Una vez retirados los puntos, se inician ejercicios de rango de movimiento asistidos para la muñeca (flexión, extensión y rotación).
  • Fase de Fortalecimiento (Semanas 6 a 12): Cuando las radiografías muestran signos de unión ósea, se introducen ejercicios de resistencia y carga ligera.
  • Retorno a la actividad (Mes 3 en adelante): Se autorizan actividades más demandantes, como deportes de impacto o levantamiento de pesas, de forma progresiva.

Señales de alerta

  • Signos de infección: Enrojecimiento excesivo, calor local, salida de líquido o fiebre.
  • Dolor incontrolable: Dolor que aumenta en lugar de disminuir con los analgésicos.
  • Hormigueo persistente: Sensación de “brazo dormido” que no mejora con el cambio de posición.
  • Limitación progresiva: Si notas que cada vez puedes mover menos los dedos.

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